La profesión de futbolista es además de corta, muy ingrata. Un jugador pasa con suma facilidad de héroe a villano o a despertar odio después de haber sido amado.
Esto se debe a que la mayoría de los seres humanos somos egoístas y buscamos nuestra satisfacción personal por encima de los sentimientos o pérdidas que los jugadores puedan tener para complacer nuestras pretensiones.
A Carlos Pavón lo enterraron por el penal que falló el 10 de octubre ante Estados Unidos pero 4 días después fue el hombre más amado del país, por el gol anotado en El Salvador.
Jerry Palacios, Mauricio Sabillón y Mariano Acevedo son tres muy buenos integrantes de la Selección Nacional hondureña y tienen grandes posibilidades de ser incluidos en la nómina que nos representará en Sudáfrica. Especialmente Sabillón que fue titular durante todo el año 2009.
SE JUEGAN SU FUTURO
Dos situaciones se suman para que los tres se alejen del país, primero, la precaria situación económica del Marathón que al venderlos se ayuda en sus finanzas y segundo la lógica aspiración del ser humano de garantizar económicamente el futuro de sus familias.
Nadie puede asegurar que quedándose en Honduras estos tres futbolistas no sufrirán una lesión que, de ocurrir los dejaría “sin pan ni pedazo” y lo más probable, en el olvido y abandono de parte de todos.
Incorporarse al fútbol chino representó para Samuel Caballero y Emil Martínez salir de la Selección porque desaparecieron de la óptica accesible del entrenador Reinaldo Rueda y cuando fueron tomados en cuenta demostraron que en aquel nivel menos exigente que el nuestro disminuyeron su competitividad, sin embargo ambos se afianzaron económicamente en beneficio de sus familias.
EMIL MARTINEZ
Emil, consciente de su situación se vino por menos dinero a jugar 6 meses en la Liga Mexicana para estar en los ojos del técnico nacional pero él ya logró las ganancias que Jerry, Mauricio y Mariano aún no alcanzan.
Por eso le pregunto a usted amable lector ¿ Qué haría si estuviera en la cabeza de ellos? No aleguemos “el amor a la patria” porque personas con mucho dinero que ocupan cargos públicos, cuando los abandonan aunque sea por voluntad propia siempre le cobran millonarias sumas al estado que podrían salvar la vida de millares de compatriotas si se invirtieran en medicinas.
Sinceramente estoy seguro que la mayoría defendería antes el futuro de su familia que el interés nacional, por lo que no debemos criticar a quienes emigran en busca de mejores remuneraciones.
Comenta